Este fin de semana, se produjo un accidente a un par de kilómetros de mi casa. La noticia que apareció en uno de los principales periódicos parecía como cualquier otra noticia de accidentes de tránsito. Quisiera que la leyeras, aquí: http://www.laprensagrafica.com/nacion/992243.asp
Lo impactante en esto es que la madre de una de las estudiantes que falleció esa noche, es amiga de una persona miembro de mi iglesia. Y esta madre muy adolorida, le contó que esa noche, su hija le había pedido permiso para quedarse a terminar un trabajo en casa de un compañero, pues estudiaban Arquitectura, y necesitaban terminar el trabajo. La madre, no muy convencida de acceder, le dijo que esta vez le iba a dar permiso, pero, que no fuera a salir de esa casa, sino que terminara el trabajo y se quedara ahí hasta la mañana siguiente. Lo que sucedió después, ya lo leíste en la noticia. No se sabe aun cómo el joven que conducía perdió el control y colisionó con unas vallas, y solamente él quedó con vida del accidente. La chica murió esa noche, y es impactante saber lo que su madre le había pedido. Hoy, quizás la madre se pregunta: “¿por qué no me obedeció?”.

Al saber esto, no pude dejar de pensar en cómo la Biblia nos brinda muchos mandatos orientados a cuidarnos, a evitarnos problemas, y nosotros los vemos como simples reglas sin sentido. Lo curioso es que cuando “chocamos” en nuestra vida, y salimos altamente lastimados, nos damos cuenta que todo hubiera estado mejor si hubiéramos tomado en cuenta el consejo. Pablo, enseñó a los Filipenses y les dijo: “Queridos hermanos, cuando yo estaba con ustedes, siempre me obedecían. Ahora que estoy lejos, deben obedecerme más que nunca.” Fil 2:12 (LBS), pensando en que cuando no nos ven podemos ejecutar nuestros planes sin preocuparnos de nada más, pero el lamentable ejemplo de esta chica, es que las cosas no salen como nosotros pensamos. Aunque su madre no estuviera presente, su mandato a no salir de la casa seguía siendo igual de válido.
Sería triste que Dios un día dijera de mi: “¿por qué no me obedeció?”
Pero aun es tiempo, y podemos buscar su rostro y escuchar su voz, y obedecer, al final el beneficio es para ti y para mí, y Dios produce “el querer como el hacer”. Obedece, te vean o no.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
Lo impactante en esto es que la madre de una de las estudiantes que falleció esa noche, es amiga de una persona miembro de mi iglesia. Y esta madre muy adolorida, le contó que esa noche, su hija le había pedido permiso para quedarse a terminar un trabajo en casa de un compañero, pues estudiaban Arquitectura, y necesitaban terminar el trabajo. La madre, no muy convencida de acceder, le dijo que esta vez le iba a dar permiso, pero, que no fuera a salir de esa casa, sino que terminara el trabajo y se quedara ahí hasta la mañana siguiente. Lo que sucedió después, ya lo leíste en la noticia. No se sabe aun cómo el joven que conducía perdió el control y colisionó con unas vallas, y solamente él quedó con vida del accidente. La chica murió esa noche, y es impactante saber lo que su madre le había pedido. Hoy, quizás la madre se pregunta: “¿por qué no me obedeció?”.

Al saber esto, no pude dejar de pensar en cómo la Biblia nos brinda muchos mandatos orientados a cuidarnos, a evitarnos problemas, y nosotros los vemos como simples reglas sin sentido. Lo curioso es que cuando “chocamos” en nuestra vida, y salimos altamente lastimados, nos damos cuenta que todo hubiera estado mejor si hubiéramos tomado en cuenta el consejo. Pablo, enseñó a los Filipenses y les dijo: “Queridos hermanos, cuando yo estaba con ustedes, siempre me obedecían. Ahora que estoy lejos, deben obedecerme más que nunca.” Fil 2:12 (LBS), pensando en que cuando no nos ven podemos ejecutar nuestros planes sin preocuparnos de nada más, pero el lamentable ejemplo de esta chica, es que las cosas no salen como nosotros pensamos. Aunque su madre no estuviera presente, su mandato a no salir de la casa seguía siendo igual de válido.
Sería triste que Dios un día dijera de mi: “¿por qué no me obedeció?”
Pero aun es tiempo, y podemos buscar su rostro y escuchar su voz, y obedecer, al final el beneficio es para ti y para mí, y Dios produce “el querer como el hacer”. Obedece, te vean o no.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
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