Estoy por cumplir un mes en la casa que estamos alquilando con mi familia, y gracias a Dios tengo un cuarto para mí solo. Pero la lucha que libré la primera semana fue en contra de los zancudos. Pienso que para todos es conocido el sonido peculiar que los zancudos emiten, y como tienen la habilidad de pasar justo junto al oído para hacernos saber que andan ahí. Es casi como que se metieran dentro del oído, y de vez en cuando en mi desesperación, me di un “manotazo” en la cara por tratar de matar a uno. Esto se unía con el problema de no poder dormir por tanto tiempo, sin que los zancudos nuevamente volaran por mi oído, y por supuesto, los cientos de picadas que tenía en la mañana.
A partir del tercer día, se me ocurrió una brillante idea, que para mí, iba a solucionar todo el problema. Antes de dormir encendía mi Mp3 y dormía con los audífonos puestos, y así, la música en mis oídos no permitía que escuchara a los zancudos que volaban a mí alrededor. ¡Esa noche dormí muy bien! Pero a la mañana siguiente, ¡tenía más picadas que los días anteriores!
Entonces entendí mi grave error. Solo había ignorado el problema, pensando en que si no escuchaba a los zancudos el problema se habría terminado, pero se me olvidó que los problemas tienen repercusiones, queramos o no, y aun cuando los ignoremos, los problemas siguen su curso si no los solucionamos.
Pensé en que en la vida no se puede simplemente fingir que todo está bien, solo por “subirle volumen” a lo que nos gusta, y no cambiar las cosas que nos están dando problemas. Es más fácil pensar que las cosas se van a solucionar por si solas, y no buscar la manera real de acabar con el problema o el pecado con el que estamos batallando. No se puede tapar el sol con un dedo, y amerita que busquemos estar en paz con los que nos rodean y sobre todo con Dios. El es amor y nos entiende, pero espera que hagamos algo con respecto a nuestras luchas. No te conformés a ver como el pecado deja las secuelas en tu vida cada mañana, sino que con la ayuda de Dios, vence al pecado desde la raíz. El “produce el querer como el hacer”, así que Dios te ayuda, no estás solo.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
A partir del tercer día, se me ocurrió una brillante idea, que para mí, iba a solucionar todo el problema. Antes de dormir encendía mi Mp3 y dormía con los audífonos puestos, y así, la música en mis oídos no permitía que escuchara a los zancudos que volaban a mí alrededor. ¡Esa noche dormí muy bien! Pero a la mañana siguiente, ¡tenía más picadas que los días anteriores!Entonces entendí mi grave error. Solo había ignorado el problema, pensando en que si no escuchaba a los zancudos el problema se habría terminado, pero se me olvidó que los problemas tienen repercusiones, queramos o no, y aun cuando los ignoremos, los problemas siguen su curso si no los solucionamos.
Pensé en que en la vida no se puede simplemente fingir que todo está bien, solo por “subirle volumen” a lo que nos gusta, y no cambiar las cosas que nos están dando problemas. Es más fácil pensar que las cosas se van a solucionar por si solas, y no buscar la manera real de acabar con el problema o el pecado con el que estamos batallando. No se puede tapar el sol con un dedo, y amerita que busquemos estar en paz con los que nos rodean y sobre todo con Dios. El es amor y nos entiende, pero espera que hagamos algo con respecto a nuestras luchas. No te conformés a ver como el pecado deja las secuelas en tu vida cada mañana, sino que con la ayuda de Dios, vence al pecado desde la raíz. El “produce el querer como el hacer”, así que Dios te ayuda, no estás solo.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
P.d. La solución a los zancudos fue cerrar las ventanas antes que anocheciera para que los zancudos no se metan. Y usar un poco de repelente. Lo escribo por si alguien tiene ese problema y le puede ayudar este “tip”.
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