Últimamente he estado platicando con otros líderes juveniles sobre muchas cualidades que los líderes deben de tener, o esforzarse por lograr tenerlas.
Existe en algunos líderes una gran frustración por no tener ciertas cualidades que “otros tienen”, o tienen miedo de equivocarse y no ser aceptados por los jóvenes con los que trabajan.
También he tenido la oportunidad de hablar con jóvenes a los que les es fácil juzgar el trabajo o desempeño de sus líderes, y en un porcentaje muy alto, tiene la habilidad de enumerar las cosas que su líder no ha logrado cumplir, o que no ha hecho, y al parecer, su memoria es tan aguda que no han olvidado las ocasiones en las que su líder se equivocó o cometió un error con ellos, o un error del que ellos se hayan dado cuenta.
Pensé en como para los jóvenes hoy en día, somos como el personal de McDonald’s, y solo les preocupa que su “hamburguesa esté caliente”, “que les atiendan a ellos primero”, “que si pidieron su soda sin hielo”, en efecto se la sirvan sin hielo, y en algunas ocasiones hasta que se llame al payaso para que amenice el momento si es necesario. Así todo el control de calidad debe ser satisfecho, y sus exigencias cumplidas para que ellos no tengan la necesidad de poner una queja en el “buzón de sugerencias” del restaurante.
Pero me preocupa que no se den cuenta que los líderes son humanos al igual que ellos. Con luchas, con pruebas y problemas. Con errores, con áreas en las que trabajan arduamente para poder mejorar. Que muchas veces han llegado a servirles en medio de una gran dificultad personal o familiar, y que aun así han dado lo mejor de ellos para que las cosas en el grupo salgan bien.
Esos son los líderes, personas, iguales que tú. ¿Quisieras apoyarlos? Llamalos, animalos, preguntales cómo se sienten, preguntales si necesitan que orés por algo. A tú líder, abrazalo, decile que querés que él también cuente contigo. Deja que llore en tu hombro. Sonreile cuando lo veas y ayudale a alcanzar las metas que también él se ha propuesto. Orá por tu líder cada vez que te acordés de él y entregá su vida al Señor. Hacele saber que es importante, que lo apreciás, que su trabajo vale la pena, que significa mucho para ti.
El líder que tú tenés, ¡Si! Ese líder, también necesita de ti. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mat. 7:12Amá a tu líder, él se esfuerza por ti.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
DEDICADO a todos los líderes que han llorado, que han tenido miedo, que han trabajado aun cuando tienen muchos problemas, y aun en medio de la crítica han seguido firmes por amor a Dios y a los jóvenes. Dios les recompensará, su trabajo no es en vano.
Existe en algunos líderes una gran frustración por no tener ciertas cualidades que “otros tienen”, o tienen miedo de equivocarse y no ser aceptados por los jóvenes con los que trabajan.
También he tenido la oportunidad de hablar con jóvenes a los que les es fácil juzgar el trabajo o desempeño de sus líderes, y en un porcentaje muy alto, tiene la habilidad de enumerar las cosas que su líder no ha logrado cumplir, o que no ha hecho, y al parecer, su memoria es tan aguda que no han olvidado las ocasiones en las que su líder se equivocó o cometió un error con ellos, o un error del que ellos se hayan dado cuenta.
Pensé en como para los jóvenes hoy en día, somos como el personal de McDonald’s, y solo les preocupa que su “hamburguesa esté caliente”, “que les atiendan a ellos primero”, “que si pidieron su soda sin hielo”, en efecto se la sirvan sin hielo, y en algunas ocasiones hasta que se llame al payaso para que amenice el momento si es necesario. Así todo el control de calidad debe ser satisfecho, y sus exigencias cumplidas para que ellos no tengan la necesidad de poner una queja en el “buzón de sugerencias” del restaurante.Pero me preocupa que no se den cuenta que los líderes son humanos al igual que ellos. Con luchas, con pruebas y problemas. Con errores, con áreas en las que trabajan arduamente para poder mejorar. Que muchas veces han llegado a servirles en medio de una gran dificultad personal o familiar, y que aun así han dado lo mejor de ellos para que las cosas en el grupo salgan bien.
Esos son los líderes, personas, iguales que tú. ¿Quisieras apoyarlos? Llamalos, animalos, preguntales cómo se sienten, preguntales si necesitan que orés por algo. A tú líder, abrazalo, decile que querés que él también cuente contigo. Deja que llore en tu hombro. Sonreile cuando lo veas y ayudale a alcanzar las metas que también él se ha propuesto. Orá por tu líder cada vez que te acordés de él y entregá su vida al Señor. Hacele saber que es importante, que lo apreciás, que su trabajo vale la pena, que significa mucho para ti.
El líder que tú tenés, ¡Si! Ese líder, también necesita de ti. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mat. 7:12Amá a tu líder, él se esfuerza por ti.
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
DEDICADO a todos los líderes que han llorado, que han tenido miedo, que han trabajado aun cuando tienen muchos problemas, y aun en medio de la crítica han seguido firmes por amor a Dios y a los jóvenes. Dios les recompensará, su trabajo no es en vano.
Comentarios
Me encanto!