“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8
En una reciente noticia, pude apreciar el insólito caso de un doctor que durante su matrimonio, donó su riñón a su esposa, debido a que ella necesitaba el trasplante para seguir con vida. Pero poco tiempo después, ella inició una relación extra-marital, y le fue infiel a su esposo, y esto llevó a la pareja al divorcio. (Puedes ver la noticia aquí: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7819000/7819308.stm)
Es verdaderamente impactante saber la forma en la que esta mujer le pagó a su ex esposo por haberle salvado la vida. En sus declaraciones, él mismo señala que: "No hay una expresión de dolor más profunda que ser traicionado por alguien que amaste y a la que le diste tu vida".
Lo que me puso a reflexionar en la forma en la cual nosotros le “pagamos” Jesús, quién dio la vida por nosotros, y nos regala la Vida Eterna, sin que nosotros tengamos que hacer algo más que recibirlo en nuestro corazón. Unos pasan su vida entera ignorando a Jesús y su regalo, y otros, al igual que en el caso del riñón, nos mostramos desagradecidos, ya que habiendo recibido ese inmenso regalo de parte de Cristo, le ofendemos con nuestras acciones, y vivimos día a día dándole poca o ninguna importancia a los que está en la Biblia, su Palabra. Jesús murió y resucitó, y nos da la oportunidad de ser salvos, y aún así, nos cuesta obedecer su Palabra, que en la práctica trae beneficio para nosotros.
Si tú nunca has recibido el regalo de la Vida Eterna, es hora que reflexiones en lo que sucederá contigo después de que mueras, pues las cosas no terminan ahí. Y si, al igual que a mí, este artículo te hizo reflexionar, te invito a que hoy tomés una decisión de agradar al Señor con cada cosa que hacés, pues se lo merece. ¿Quién te ha dado un regalo más grande, y sin merecerlo?
Publicado por:
Lo que me puso a reflexionar en la forma en la cual nosotros le “pagamos” Jesús, quién dio la vida por nosotros, y nos regala la Vida Eterna, sin que nosotros tengamos que hacer algo más que recibirlo en nuestro corazón. Unos pasan su vida entera ignorando a Jesús y su regalo, y otros, al igual que en el caso del riñón, nos mostramos desagradecidos, ya que habiendo recibido ese inmenso regalo de parte de Cristo, le ofendemos con nuestras acciones, y vivimos día a día dándole poca o ninguna importancia a los que está en la Biblia, su Palabra. Jesús murió y resucitó, y nos da la oportunidad de ser salvos, y aún así, nos cuesta obedecer su Palabra, que en la práctica trae beneficio para nosotros.
Si tú nunca has recibido el regalo de la Vida Eterna, es hora que reflexiones en lo que sucederá contigo después de que mueras, pues las cosas no terminan ahí. Y si, al igual que a mí, este artículo te hizo reflexionar, te invito a que hoy tomés una decisión de agradar al Señor con cada cosa que hacés, pues se lo merece. ¿Quién te ha dado un regalo más grande, y sin merecerlo?
Comentarios