Dentro del marco de la Semana Santa, escribí este artículo basado en una noticia que tuvo su desenlace en estos días. Hace unos días, un barco estadounidense fue detenido por un grupo de piratas, y luego de liberar a los que se transportaban en el barco, dejaron de rehén al capitán del barco.
Luego de algunos días de especulación, finalmente, el rehén fue rescatado, como resultado de una maniobra de un grupo especial de rescate, el cual, se movió como en una escena de película, para poder rescatar ileso al capitán del barco. Según se dice, existen otros barcos más que han sido detenidos por piratas, y nadie está haciendo nada para rescatarles. Por lo cual, hay una iniciativa, luego de este rescate, de comenzar a liberar a estos barcos y luchar contra la piratería marítima de la zona. La noticia la podés leer aquí: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/12/internacional/1239557511.html

La manera en que Dios nos rescata y nos da salvación es aun más impresionante, pues Él sacrificó a su Hijo para que nosotros fuéramos libres. No importa el pecado que te tenga atado, prisionero o cautivo, Dios puede liberarte con Su poder. Si tú buscas su auxilio, Él no se va a quedar de brazos cruzados, puesto que su anhelo es que podamos ser libres. Probablemente, el capitán de este barco estaba en riesgo de morir, de un momento a otro, y nosotros, estamos muertos en pecado a menos que aceptemos el enorme sacrificio que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz, para poder darnos salvación.
Este es un buen momento para recordar el amor de Dios por nosotros, y su iniciativa hacia nuestro rescate, pues, si merecerlo, Él anhela nuestra salvación. Efesios 5:2 nos dice: “Deben amar a los demás, así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Su muerte es para Dios como el delicado aroma de una ofrenda.” (BLS)
Gracias Señor, por rescatarme, y por darme salvación. Tu rescate fue eficaz.
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres
Comentarios