Este Sábado 6 de Junio, El Salvador enfrentaba a su similar de México, en el Estadio Cuscatlán. Las expectativas era grandes, y todos los salvadoreños estábamos seguros que era posible ganarle a México. A pesar de que las entradas se terminaron el mismo día que inició la Pre-venta, y que los revendedores se encargaron de elevar el valor de las entradas a precios inaccesibles, las personas se dieron cita al Estadio, y desde muy temprano, los alrededores estaban muy llenos de salvadoreños vistiendo su camiseta azul.
Preparándonos para el campamento anual de nuestro grupo de jóvenes (La RED), decidimos aprovechar la oportunidad para realizar ventas, y así recaudar dinero para invertirlo en todos los preparativos para el campamento. La estrategia era vender ceviches, los cuales fueron preparados durante el día y la noche anterior, y luego se llevaron al estadio, donde varios jóvenes nos encargaríamos de venderlos a todos los aficionados que estuvieran en los alrededores del estadio.
A las 10:00 a.m. ya estábamos en espera de los ceviches, para iniciar la venta, la cual pensábamos que iba a ser un negocio seguro. Minutos más tarde, comenzamos, los ceviches llegaron, y comenzamos a organizarnos para recorrer el estadio, con hileras, galletas y gaseosa. Recorrimos las afueras del estadio en varias ocasiones y nos acercamos a las personas que hacían fila para entrar. También nos pusimos cerca de las entradas, y en lugares estratégicos, pero, por más que gritamos, no logramos hacer que la gente nos comprara.
Bajo el sol, con la garganta y el cuerpo adolorido, nos comenzamos a sentir frustrados, y más aun, porque venían en camino más hieleras con ceviches, y nosotros no habíamos logrado vender los primeros aún.Después de todo el día vendiendo, la mayoría de personas ya estaba dentro del estadio, así que tomamos la decisión, de retirarnos, con las pocas ganancias que habíamos logrado hacer, y con muchos ceviches aun por vender. Y se nos ocurrió ir a buscar lugares en los que se pudiera continuar vendiendo. Pero lamentablemente, en uno de los lugares que visitamos (“La Lomita”), mientras las chicas vendían, unos ladrones abrieron el carro en el que teníamos el dinero, y se lo llevaron, junto con otras prendas de valor.
Esto fue lo que terminó de hacer decaer los ánimos de todos los que habíamos participado, y surgieron las lágrimas, las preguntas, y la indignación. Después de tener un tiempo para orar y dar gracias a Dios porque todos estábamos sanos y salvos, y no le habían hecho daño a ninguno de nosotros, cada uno disfruto del partido, en el que El Salvador derrotó a México 2 a 1, y le dio una alegría muy grande al pueblo Salvadoreño, que apoyó a su selección.
De regreso en casa, Dios puso en mi corazón la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos vendido mucho más? Y luego hubiéramos ido a vender los que quedaban a “La Lomita”. NOS HUBIERAN ROBADO TODAS LAS GANACIAS, Y YA NO TENDRÍAMOS CEVICHES PARA SEGUIR VENDIENDO.
Y en ese momento me di cuenta, nuevamente que Dios tiene una perspectiva mucho más amplia que la que nosotros podemos tener, y que durante el día le habíamos reclamado que no vendíamos nada, que no entendíamos que pasaba. Y me dio alegría saber que Dios estaba cuidándonos, y que Él estuvo interesado en nosotros todo el tiempo, pues aun tenemos ceviches por vender, y recuperar la inversión. Son muchas las ocasiones en las que no vamos a entender porqué estén pasando las cosas, pero si seguís atentos, nos daremos cuenta que Dios estaba obrando en medio de todo. Por eso, puedo volver a decir, que Dios es Fiel, y darle las gracias por no abandonarnos.
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres
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