Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. (BLS Jn 3.16)
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Un búnker (del alemán Bunker) es una construcción hecha de hierro y hormigón, que se utiliza en las guerras para protegerse de los bombardeos tanto de la aviación como de la artillería. (según la WIKIPEDIA). Alguna vez hemos visto un Bunker en alguna película, o por lo menos los hemos escuchado mencionar y también hemos oído sobre su capacidad protectora ante ataques o desastres.
Luego de leer el nuevo libro de Junior Zapata, que lleva por título “Agorafobia”, en el que, como nos tiene acostumbrados, nos llama a reflexionar sobre nuestro llamado y compromiso con este mundo, decidí escribir este artículo, para animarme primero a mí, y de ser posible, animar a otros, a salir del Búnker, de ese lugar de “resguardo” en el que los cristianos nos hemos metido, y del cual no queremos salir bajo ninguna circunstancia. Creo que cada día debería de hacerse más clara la frase “Dios amó tanto a la gente de este mundo”, que forma parte de uno de los textos más conocidos del mundo cristiano, y sin embargo no nos damos cuenta que el amor de Dios por la gente que se está perdiendo sin conocerle, fue tan grande que sacrificó lo más valioso. Y yo me pregunto: ¿qué estoy entregando yo?, ¿de verdad quiero que la gente conozca a Cristo?
Es hora que los cristianos salgamos del Búnker, y nos enfrentemos con ese mundo peligroso de afuera, que salgamos y revolucionemos su forma de pensar, sus valores, cosa que no podremos hacer si seguimos “protegiéndonos”. Es hora de preparar mejor a los jóvenes para que puedan estar firmes, y trastornar este mundo, sin excluirse, sino estando en medio de él “como luminares” (Fil. 4).
Lo digo de nuevo, es hora de salir del Búnker, y arriesgarnos a ser criticados, a ser puestos en duda, y de esa forma revelar la Verdad a este mundo que tanto la necesita, esa Verdad que ha prevalecido por los siglos, y que aún cuando no seamos nosotros los que nos decidamos a proclamarla, al final esa Verdad siempre será conocida. Sí, es cierto, se libra toda una batalla allá afuera, es peligroso, pero en parte es porque no hemos hecho lo que nos corresponde, mientras el mundo más necesitaba ver la luz, nosotros la teníamos escondida, esperando que cada persona encontrara milagrosamente el camino a nuestro Búnker, para poder ver la luz.
Concluyo entonces, en que es el momento, es tiempo de salir, es tiempo de amar a “la gente de este mundo” tanto como Dios la amó, y entregarnos para alabar a Dios con nuestro testimonio en medio de este mundo que nos necesita, que necesita de Él.
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres
Comentarios
Hey! te cuento que en nuestra iglesia tenemos jóvenes sordos y uno de lo anhelos más grandes es que salgan retados chicos y chicas oyentes para salir de su bunker y enlistarse en las clases de señas para ser luz en una comunidad tan confundida y vulnerable por la falta de información que poseen, y por que la poca que reciben a veces es distorsionada.
Te animo a ti tambien a que de vez en cuando te des una vueltesita, son dos chicos uno de 20 y una de 14 años, o bien animar a aquellos que por alguna razón dejaron de ir a la RES.
A lo mejor y ellos son los que van a ir a la batalla a tu lado.