“
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Heb. 4:16
Me decidí a escribir esto, no con el afán de entrar en el detalle teológico de la oración, en cuanto a partes, motivaciones, respuesta de Dios, o algún otro tema parecido, sino, sencillamente, expresar mi tristeza al ver a muchos evitar orar, y pasar la “bola” como si fuera una “papa caliente”. Hay escenas típicas, como por ejemplo: “Dale María, orá vos”, a lo que María, rápidamente responde frases como: “¿Por qué yo?”, “¿Yo oré la última vez que nos reunimos?”, “¿Por qué no ora otro?”, “¿Yo otra vez?”, entre algunas otras respuestas típicas, que dan la sensación de que NO queremos orar, porque nos pesa, porque lo hacemos parecer como si fuera un castigo que se nos ha impuesto, o una vergüenza que tenemos que pasar.
¿Se nos ha olvidado que al orar podemos hablar confiadamente con nuestro Creador? Sí, ese Dios todo poderoso nos escucha, como una padre dedicado escucha a sus hijos, de esa forma, Dios se alegra al oír nuestra voz, ya que es un Dios relacional, que gusta de comunicarse con nosotros.
Es muy extraño escuchar: “Hoy voy a orar yo”, o quizás hasta presenciar una pequeña riña entre dos personas que desean orar. Aunque esto debería de ser lo más común, el anhelo de comunicarnos con el Hacedor de la vida, quien nos ama tanto, quién nos deja un canal abierto 24/7 para que podamos expresarle desde nuestros pensamientos más profundos, hasta nuestras más grandes locuras.
Quise escribir estas líneas para hacerme reflexionar y reforzar la decisión que tomé años atrás de buscar a Dios en oración, aun en público, de ser posible, hacerte reflexionar a ti, en tu actitud al orar, o al pedirte que orés. ¿Te gustaría presenciar a alguien insinuando que no quiere hablar contigo?, ¿Cómo te sentirías?
Por eso te animo a pensar, ¿Qué es para ti orar?, ¿Es una bendición o un castigo?
Tomá la iniciativa, orá tu, comunícate con aquel que no escatimo a su propio Hijo por amor a ti, y que se deleita en escucharte.
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres

Comentarios