“Mientras tanto, Jesús seguía creciendo en sabiduría y en estatura. Dios y toda la gente del pueblo estaban muy contentos con él, y lo querían mucho.” Lucas 2:52 (BLA)
Según las noticias de los últimos 3 días, se ha encontrado en Jerusalén una casa que data de los tiempos de Jesús, o sea, el primer siglo de nuestra era. Los arqueólogos han realizado diferentes pruebas para fechar el momento en el que esta casa sirvió de refugio para una familia de Nazaret en el primer siglo, y han llegado a esa conclusión debido a ciertos artefactos encontrados dentro de la casa. (Puedes ver la noticia completa: aquí )
Dentro de la noticia, me encanta la frase escrita por la arqueóloga y jefa de la excavación, Yardena Alexandre, la cual declaró: “Este bien podría haber sido un lugar con el que Jesús y sus contemporáneos estuvieran bien familiarizados. El pequeño Jesús pudo haber jugado alrededor de la casa con sus primos y amigos. Es una idea lógica.”
Esta idea comenzó a darle vueltas a mi cabeza, puesto que no estamos acostumbrados a pensar en Jesús c
omo un infante corriendo por todos lados, jugando con otros niños, quizás con juguetes de madera que su padre, José el carpintero, le había fabricado especialmente. La aldea en la que vivió Jesús no era muy grande, por lo que, como es normal en un pueblo pequeño, la gente se conoce, y no sería una locura pensar que un día Jesús, en efecto, jugó frente a esta casa con sus amiguitos.
omo un infante corriendo por todos lados, jugando con otros niños, quizás con juguetes de madera que su padre, José el carpintero, le había fabricado especialmente. La aldea en la que vivió Jesús no era muy grande, por lo que, como es normal en un pueblo pequeño, la gente se conoce, y no sería una locura pensar que un día Jesús, en efecto, jugó frente a esta casa con sus amiguitos.
Después de todo, Jesús obedeció al Padre y vino al mundo por amor a nosotros, para darnos la hermosa oportunidad de la salvación, solo por medio de Él. Así que pensar en el pequeño Jesús ha sido un ejercicio que me ha gustado mucho. Según lo declara el evangelio de Lucas, Jesús era muy apreciado por los que lo conocían de niño. Esto me ayuda a imaginarme a mi Salvador, como un pequeño niño, siendo abrazado por sus vecinos, esperado en casa de sus amiguitos y cuidado por sus padres, quienes por fe, sabían que ese niño, sería el Salvador de todos los que crean en Él.
¿Alguna vez te habías imaginado a Jesús como un niño? ¿Qué crees que hacía?
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
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