“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” Efesios 5:15-16
Eran días aquellos en los que los teléfonos celulares eran casi inaccesibles para todos, eran caros, grandes y quizás solo vimos a nuestros padres tenerlos. Pero todo ha cambiado, y ahora, la tecnología es mucho más accesible, en especial, la ola de Smartphones que invade al mundo, con un desarrollo de aplicaciones de gran utilidad.
En lo personal, disfruto mucho de cada avance tecnológico, y en lo concerniente a las comunicaciones, al parecer la tecnología puede hasta salvarte la vida con una llamada o mensaje oportuno en medio de una emergencia.
Pero también, la tecnología nos ha desconectado. La primera vez que vi el video que te comparto, me impactó el darme cuenta que al parecer, por querer estar tan “conectados” con nuestros dispositivos móviles, nos desconectamos de las relaciones con las personas que nos rodean. Parece que hemos cambiado las pláticas con la familia alrededor de la cena, hemos olvidado disfrutar de los hermosos paisajes, hemos cambiado los amenos tiempos con nuestros amigos por una pequeña pantalla y nuestro valioso tiempo se va volando sin que nosotros siquiera nos demos cuenta.
Las personas pasan sus días con la cabeza inclinada, viendo sus dispositivos, a veces hasta poniendo en riesgo sus vidas, al tratar de cruzar una calle mientras “textean” un mensaje, y hasta el tiempo en el baño parece durar más, si estás revisando tus redes sociales. Es fácil ser ignorado por una persona y su dispositivo, y sentir que le estás hablando al aire, mientras él se encuentra navegando en un mundo de comunicación cibernética.
Pablo en Efesios nos invita a ver en qué ocupamos nuestro tiempo, a ponernos a pensar en que los días pasan rápido, y vivimos tiempos malos, y regalarle el tiempo a nuestros teléfonos parece no ser lo más sabio. Paco Palafox dice en su Twitter: “ANTES DE ABRIR TU TWITTER, ABRE TU BIBLIA Y ANTES DE ABRIR TU BIBLIA, ABRE TU CORAZÓN”, en un claro llamado a volver a invertir el tiempo en cosas productivas que den un buen fruto. A veces es triste ver aún personas con sus teléfonos durante una enseñanza en la iglesia, ¿a quién prefieren escuchar, a su teléfono o a Dios?
La imagen que más me impacta del video es el final, donde el joven, al guardar su teléfono, se da cuenta de lo lejos que está de su amada. Evaluá tu tiempo, pensá en el tiempo dedicado a tu dispositivo móvil, y no permitás un día verte desconectado de tus amigos, de tu familia, y mucho menos de Dios, por haberle regalado tu atención a tu celular.
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Publicado por:
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
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