En más de alguna ocasión nos hemos detenido a evaluar nuestra forma de vivir, nuestras decisiones y las consecuencias en las que nos encontramos. Para muchos ha significado un punto de inflexión, en el cual, prometemos que las cosas no volverán a ser igual, pero por más que lo intentamos, seguimos equivocándonos. Vemos pasar nuestra vida pero en el sentido contrario, sentimos que en lugar de avanzar, vamos retrocediendo, a tal grado que preferimos mejor detenernos, ya no caminar, estancarnos, esperar que algo suceda y lo cambien todo, porque nuestra vida parece ya haberse arruinado.
Si alguna vez te has sentido así, quiero compartir contigo la historia de Roy Riegels, jugador de fútbol americano universitario en Estados Unidos. En un partido muy importante, en 1929, después de robar el balón, comenzó a correr, pero en sentido contrario, no hacia el área de anotación del rival, sino hacia su propia área de anotación. La gente en el estadio estaba completamente desconcertada y el entrenador no podía creer que uno de sus jugadores les hiciera perder. Fue hasta llegar a pocas yardas del área de anotación, que un compañero de equipo de Riegels, le derribó para evitar la anotación en contra.
En el medio tiempo, el camerino era un silencio completo y en una esquina estaba Riegels con una toalla sobre la cabeza, llorando, sin decir nada. El entrenador vio la escena, pero tampoco dijo nada. Hasta que llegó el momento de regresar a la cancha, y el entrenador les dijo: “El mismo equipo que jugó al inicio, volverá al campo”, y todos los jugadores salieron, menos Riegels, quien le dijo a su entrenador: “No puedo hacerlo, lo arruiné todo, me arruiné a mí mismo, arruiné la Universidad, no puedo enfrentar al público”, a lo que su entrenador, Nibs Price, le respondió con muy sabias palabras: “Roy, párate y regresa, solamente la mitad del partido ha terminado”. Cuenta la historia, que en la universidad de California, nadie ha jugado unos dos últimos cuartos tan bien como Riegels los jugó ese día.
Solamente quiero que pienses en que no todo ha terminado, tu vida está justo en el medio tiempo ahora, y hay toda una segunda mitad por jugar, para dar lo mejor, para enmendar errores, para que tu vida nunca se vea igual, para salir victorioso, para buscar un final feliz, para salir con la cabeza en alto, para hacer las cosas como se deben, de la forma correcta. Recuerdo en la Biblia el momento en el que el hijo que se había ido de casa, en medio de los cerdos, “volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.” (Lc. 15:17-19) y de esta forma regresó a la casa de su padre, regresó al camino correcto y terminó celebrando en familia que su vida jamás se volvería a ver igual.
Si puedes encontrar ánimos hoy en estas palabras, levantate, no importa cuán grandes errores hayas cometido en el pasado, es hora de salir a la cancha y jugar el segundo tiempo de nuestra vida de la forma correcta, es hora de salir y brillar, porque “tu vida nunca más se verá igual”.
Publicado por:
Francisco Javier Cáceres @superkcrs
“Tu Vida en 3D: nunca más se verá igual” // ACTIVA Tu Mente

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